¿Y si volvemos de otra manera a la oficina?

Actualizado: 25 nov 2021

En este casi año y medio unos 3 millones de trabajadores (14,5% del total según la EPA) han desarrollado su trabajo diario desde sus hogares, al principio por imposición gubernamental, en los últimos meses por precaución sanitaria, pero a partir de este mes de septiembre el panorama cambia y da un giro de 180º y es que la mayoría de empresas han vuelto a recibir a sus trabajadores en las oficinas.

La mayoría de las empresas han apostado por el regreso al trabajo presencial y con ello nuevas adaptaciones físicas y mentales para todas las personas implicadas. Ante grandes cambios, grandes adaptaciones.

Si este es tu caso, es el momento para que recuperes el aliento, respires y analices cómo te encuentras ante esta nueva realidad.


Desde BeBalance queremos acompañarte y darte 3 pautas que te ayudarán en este proceso de adaptación.



Confianza en el escritorio


Para los que podáis seguir trabajando en casa, cómo para los que ya habéis vuelto presencialmente todos los días a la oficina, cómo para los que mantenéis un modelo híbrido entre teletrabajo y presencialidad, recordad que las pausas activas - BeBalance Break - ayudan a desarrollar mejor nuestro trabajo ejercitando cuerpo y mente y preparándolos para seguir de manera eficiente con tu nueva jornada laboral.

  • Vuelve al “Aquí y Ahora”: hemos gozado de unas vacaciones y debemos recordarlas y observarlas con agradecimiento, pero nuestras energías deben ir enfocadas al aquí y al ahora para hacer que tu nueva rutina se adapte con mayor facilidad a tu día a día.

  • Relativiza: los cambios no nos gustan, por lo general, pero nuestra actitud frente a ellos, determina en muchas ocasiones afrontarlos con mayor o menor resiliencia. Recuerda que un cambio mirado desde una nueva perspectiva, muchas veces, ayuda. ¿Lo intentas?

Organizar bien el tiempo

  • “Take it easy” - Tómatelo con calma: Si bien es cierto que hay cambios que vienen impuestos de un día para otro, intenta realizar los cambios paulatinamente, dejando espacio a tu mente, a tus emociones y a tu cuerpo (que muchas veces caemos en el olvido del mismo por no prestarle la atención que se merece) para ir adaptándose a la nueva situación. Todos los cambios de golpe y deprisa, no gracias.


Aceptación

  • Hacer balance: aprender durante el camino hacia el cambio, recordando el momento pasado con agradecimiento, y quedándote en el aquí y ahora, aceptando de verdad la realidad e incorporando todo lo aprendido.

  • En nuestro entorno hay muchos factores que nos afectan tanto a nivel mental como emocional y tenemos que aceptar que no podemos hacer nada para controlarlos. Aquello que es externo a nosotros no lo podemos cambiar, así como, ni el pasado porque ya pasó, ni el futuro porque está por pasar. Esto es un hecho, y hemos de ser conscientes de ello y aceptarlo. De ahí, la importancia de focalizarse en el momento presente (mindfulness), en el aquí y ahora.

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